El parque Güell ya es una copia de la Rambla pese al esfuerzo policial

Consecuencias del turismo masivo en una zona monumental de Barcelona

Hasta la Mercè hay programadas operaciones semanales junto a Mossos y Policía Nacional

La Guardia Urbana redobla sin demasiados éxitos la presión sobre manteros, músicos y estatuas humanas

Helena López.- Ni al más ingenuo se le escapa que el parque Güell se encuentra en las antípodas de ser el remanso de paz para el que fue concebido. Ideal que, por su condición de patrimonio de la humanidad, a nadie se le pasa por la cabeza siquiera intentar recuperar. Pero una cosa es ser un inmenso polo de atracción turística y otra muy distinta es convertirse en el gran zoco de la zona alta, al estilo de la Rambla, con el valor añadido de que, además de poder comprar desde abanicos hasta castañuelas o las clásicas gafas de sol, el visitante puede disfrutar de música supuestamente en directo y contemplar todo tipo de estatuas humanas, en muchas ocasiones más retratadas que el propio dragón.

Para luchar contra esta ramblización del parque más visitado de la ciudad, la Guardia Urbana está redoblando esfuerzos, y este verano por primera vez está realizando operaciones semanales conjuntas con la Policía Nacional y los Mossos, que, según los agentes locales, ya están dando sus frutos y durarán hasta la Mercè. Solo en julio, se han hecho en el parque 460 intervenciones de venta ambulante, más de 100 denuncias por colaboración con los vendedores y más de 30 denuncias por abandono de género.

Basta con pasearse por el parque para comprobar cómo la presión policial es realmente grande, aunque la ejercida por los persistentes buscavidas es mayor. El intendente de la Guardia Urbana en Gràcia, Josep Àngel Burrel, explica que el parque Güell cuenta con vigilancia mañana y tarde, tanto de agentes de paisano como de uniforme. El trabajo de los hombres de Burrel es de dos tipos. Por un lado está la presión disuasoria, que se deja para los agentes de uniforme. «Se trata de ocupar el espacio para que no lo hagan ellos», resume el intendente. Y, por otro, está la coercitiva, que normalmente se hace con agentes de paisano, y que consiste en actuar directamente contra los vendedores ambulantes, algo que, según asegura el intendente, se hace «todos los días del año».

La intervención sigue el mismo patrón día tras día. El agentes de paisano llega e inspecciona la zona. En horas de máxima afluencia puede llegar a contabilizar entre 30 y 40 manteros. Después se dirige a ellos, redacta el acta y pone la denuncia, con la correspondiente multa de 250 euros. Si no tienen papeles, situación que se da con mucha frecuencia, les trasladan a Extranjería «si hay suficientes efectivos», reconoce Burrel, quien recuerda que la venta ambulante es una infracción administrativa, pero no un delito.

«El problema es que, igual que nosotros conocemos a los vendedores –una gran parte son habituales del lugar–, ellos nos conocen a nosotros, aunque vayamos de paisano», prosigue el jefe de la policía local de Gràcia, quien también indica que «entre tanta gente no es difícil camuflarse». En cuanto a la presión sobre las estatuas humanas que pueblan el lugar, los policías explican que solo actúan si ocupan «abusivamente» el espacio público. Es decir, si se sitúan en lugares donde dificultan el paso. O, lo que es lo mismo, con el tradicional hombre sin cabeza que habita en la inmensa plaza de la Natura –la de tierra sobre las columnas–, no se meten. En lo que se refiere a los músicos, solo les expulsan si están en el mismo lugar más de dos horas o si usan amplificadores y/o instrumentos de percusión.

MANGA ANCHA / Con la ordenanza cívica en mano, comprar productos vendidos en el espacio público sin permiso se considera infracción grave, que puede ser sancionada con multas de hasta 1.500 euros. Pese a eso, los agentes de la zona explican que no se suele multar a los clientes, ya que «la intervención coercitiva sobre estos no es efectiva, pues suelen ser turistas que pasan muy poco tiempo en la ciudad». Es decir, la presión policial sobre los compradores quiere tener una función más educativa que recaudatoria, y estos turistas pasarán unos días u horas en la ciudad y se irán, así que la lección les servirá de poco. Aunque no todos los puntos de venta son ilegales. Los alrededores del parque están repletos de tiendas de suvenires (más caros que en el top manta), fenómeno al que en principio ya se puso coto en el 2008, con un plan especial que prohíbe la apertura de tiendas de recuerdos en los alrededores del parque.

El Periódico (6.08.2010)

¿Te gusta esto? Compártelo · Comparteix-lo!

Tags: , , , , , , , ,

2 comentarios a “El parque Güell ya es una copia de la Rambla pese al esfuerzo policial”

  1. Antonio-F. Ordóñez ha dicho:

    Hace un par de meses estuve en el Parque Güell -repleto de gente, al parecer, como siempre últimamente- y lo que más me llamó la atención era que en el reducido espacio del paseo que va a parar a la plaza de tierra estaba estacionado en medio -sin duda para que nadie pudiera huir a su visión- un flamante vehículo de los ‘Mossos’ -nuestra policía ‘nacional’-… sentí vergüenza ajena ante tanta desfachatez: ¿Cómo respetarán los ciudadanos las ordenanzas si los propios policías -servidores públicos- no las cumplen? Pensé, una vez más, que algunos han conseguido que lo público esté por los suelos. Contra ellos, políticas progresistas.

  2. Musica Park Guell ha dicho:

    Visita nuestra pagina en facebook y apoya nuestra causa: un ambiente de paz en Park Guell con respeto hacia A. Gaudí, la cultura y el civismo y música en vivo de calidad y volumen apropiada.

Deje un comentario