El 52% de los aspirantes a vivienda social no tienen los ingresos mínimos

17.03.2010

La crisis inmobiliaria

El 41% de los afortunados con pisos protegidos en BCN renuncian a ellos o se desentienden

10.404 de los 19.967 inscritos en el nuevo registro no entran en los sorteos al no ganar lo suficiente

El 52,11% de los 19.967 inscritos en el registro único de solicitantes de vivienda con protección oficial de Barcelona en su primer año de vida no ha podido entrar en el bombo de ninguno de los seis sorteos realizados hasta el momento mediante el nuevo sistema por no llegar a los ingresos mínimos requeridos. O, lo que es lo mismo, algo más de la mitad de los aspirantes a una vivienda protegida ganan menos de los 10.854,9 euros anuales exigidos de promedio para optar a estos pisos: más de 1,5 veces los 7.236,60 euros del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM).

Según explicó ayer Antoni Sorolla, delegado de Vivienda de Barcelona, la cifra más preocupante es el 39,43% de inscritos que ganan entre un 0,5 y un 1,5 veces el IPREM (de 3.618,3 a 10.854,9 euros), ya que el 12,68% que ingresa menos de esa cifra al año difícilmente podrá pagar un piso –«la mayoría de esas personas son jóvenes que se apuntan por probar», matizó–. «Los resultados de este primer año nos han hecho ver que necesitamos buscar productos más asequibles para las personas que no llegan a los ingresos mínimos», apuntó Sorolla, quien indicó que el ayuntamiento destinará este año 400.000 euros a reforzar las actuaciones dirigidas a este colectivo y que creará un contingente especial de pisos que salgan a sorteo ya con una ayuda al alquiler. «La idea es reservar este año 100 pisos con esas condiciones», afirmó el delegado de vivienda, quien aclaró que los ingresos mínimos varían en función del tipo de piso, pero que el criterio suele ser no tener que dedicar al pago de la vivienda más del 30% del sueldo.

Al margen de los que no llegan a entrar en el bombo, está el problema de los que entran, les toca, y después deben renunciar al piso. Según las cifras presentadas ayer, de los 860 adjudicatarios citados durante este año, un 41% o bien han renunciado o bien se han desentendido, «basándose en motivos más de preferencia que de necesidad», subrayó Sorolla, quien argumentó la apreciación con cifras. Del 29% de los que han presentado formalmente la renuncia, un 83% lo ha hecho por motivos preferenciales (no les gusta la zona, está lejos del trabajo…) y un 10% por motivos económicos (denegación de la hipoteca, principalmente).

MÁS TRANSPARENCIA // Tanto Sorolla como la secretaria de vivienda de la Generalitat, Carme Trilla, coincidieron durante la presentación del balance en que el sistema está cumpliendo los propósitos con los que fue creado: desterrar la idea de que el mercado de protección oficial es un «mercado opaco», garantizando la transparencia en los procesos de adjudicación; agilizar los trámites y conocer el perfil de los demandantes. «Con el sistema anterior había promociones finalizadas que tardaban hasta dos años en asignarse –reconoció Sorolla–. Ahora todo es mucho más rápido. La muestra es que ya hay gente viviendo en los pisos que sorteamos en octubre».

Otro de los datos relevantes del informe es que el régimen de alquiler vuelve a ser el más solicitado en todas sus variantes, aunque encabeza la lista de preferencias el alquiler con opción a compra, con 14.220 solicitudes (siempre queda aquel deseo de querer ser propietario), frente a las 13.805 peticiones de alquiler general, las 5.307 de alquiler para jóvenes y las 1.343 de alquiler para personas mayores.

El Periódico (17.03.2010)

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Un comentario a “El 52% de los aspirantes a vivienda social no tienen los ingresos mínimos”

  1. Antonio-F. Ordóñez ha dicho:

    Las cifras comunicadas costatan dos cosas: la existencia de una gran bolsa de ciudadanos en una situación clara de extrema pobreza y la dificultad de los más jóvenes para poder acceder a una vivienda y así poder independizarse. Lo que extraña es la respuesta de los responsables de las administraciones implicadas: “Los resultados de este primer año nos han hecho ver que necesitamos buscar productos más asequibles para las personas que no llegan a los ingresos mínimos”. Una vez más, ¿no lo podían haber previsto antes? La sensación de improvisación es constante por lo que hace a la gestión diaria del equipo de gobierno actual del Ayuntamiento de Barcelona; su modelo no funciona y hay que cambiarlo.

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